Mi hijo toma medicación psiquiátrica y no mejora: ¿qué está pasando?

Mi hijo toma medicación psiquiátrica y no mejora

Cuando un niño o adolescente no responde a la medicación psiquiátrica, la primera pregunta no es cambiar el fármaco. Es entender por qué no está funcionando.


Por qué un chico puede no mejorar con medicación psiquiátrica

Esta es una de las consultas más frecuentes que motivan el cambio de profesional. A veces viene acompañada de otras señales: falta de seguimiento cercano, o un médico que ante cada crisis aumenta la dosis o agrega un fármaco nuevo. Pero no siempre es así.

Muchas veces hay una falta de respuesta genuina, y el psiquiatra tratante no necesariamente está haciendo las cosas mal.

Lo primero que un profesional debe preguntarse es si el paciente está tomando la medicación correctamente. No siempre se trata de una negativa. A veces se toma una dosis menor a la indicada, se saltean tomas, o hay diferencias entre hogares: en la casa de la madre se toma, en la del padre no, o viceversa. Esto es más frecuente de lo que parece, especialmente en familias separadas.

La adherencia al tratamiento no es un problema exclusivo de la psiquiatría. Es un desafío de toda la medicina.


Cuándo el problema es el diagnóstico y cuándo es el tratamiento

La falta de mejoría muchas veces tiene que ver con un diagnóstico erróneo. Pero hay que tener cuidado: en la infancia, muchos diagnósticos se realizan tarde por razones que tienen más que ver con el desarrollo que con el error clínico.

Un ejemplo frecuente: se diagnostica depresión y a futuro la persona desarrolla un trastorno bipolar. O cuadros de rigidez del pensamiento con ansiedad que con el tiempo resultan ser TOC.

También ocurre que los efectos adversos de una medicación empeoran el cuadro por el que se consultó. Los psicoestimulantes en algunos cuadros de psicosis, o los antidepresivos en ciertos trastornos bipolares, son ejemplos donde el fármaco puede ir en sentido contrario al objetivo terapéutico.


Los errores más frecuentes en el manejo de la medicación infantil

Uno de los errores que veo con mayor frecuencia ocurre en una etapa paradójica: después de que la familia superó la resistencia inicial a medicar.

Una vez que se constata el bienestar con la medicación, algunas familias comienzan a tomar decisiones por cuenta propia: suben la dosis, la bajan, o la interrumpen sin consultar. Esto interfiere directamente con lo que se espera del tratamiento.

Otro error clave es la no espera de los tiempos farmacológicos. Un antidepresivo tarda determinadas semanas en actuar. No lo va a hacer antes. Y si pasado ese tiempo no lo hace, tampoco lo hará después. Este punto es crucial y muchas veces no se explica con suficiente claridad, en parte porque los tiempos de consulta no siempre lo permiten.

Por último, hay un problema de expectativas. Las familias necesitan entender qué puede hacer un medicamento y qué no. Esa explicación hay que darla, repetirla y sostenerla en el tiempo. Es mucha información para procesar de una sola vez.


Qué significa realmente «no mejorar»

En psiquiatría dividimos la respuesta a una medicación en tres categorías: respuesta esperada, respuesta parcial y falta de respuesta. Esta distinción orienta las decisiones clínicas a futuro: si aumentar la dosis, agregar otro fármaco, o retirar la medicación por completo.

No es lo mismo una mejoría parcial que un estancamiento real. Confundirlos lleva a decisiones apresuradas.


Qué evalúo antes de tocar la medicación

Cuando una familia llega al consultorio con este motivo de consulta, lo primero que hago no es revisar la medicación. Es hacer una evaluación completa.

Eso incluye al niño o adolescente, su contexto familiar, escolar y ambiental. Luego, una historia exhaustiva de todos los tratamientos previos, tanto farmacológicos como no farmacológicos. Recién después me meto con los diagnósticos realizados, las medicaciones indicadas, las respuestas obtenidas y los tiempos en que se esperan esas respuestas.

Y siempre, antes de cualquier decisión, verifico si el paciente está tomando la medicación. Con su colaboración o sin ella.


Qué le digo a un padre que siente que su hijo fue medicado apresuradamente

Que vuelva a consultar con alguien que le genere confianza. Eso es lo más importante.

No siempre el problema es la medicación en sí. A veces es la falta de un espacio donde hacer las preguntas con calma, recibir explicaciones claras y tomar decisiones con criterio.

Si estás en esa situación y necesitás ordenar el cuadro clínico de tu hijo antes de seguir avanzando, podés conocer cómo trabajo estos casos en la Evaluación Clínica Estratégica.